Dicen que cantar es "Amar la vida". Así canta el labriego al trabajar su tierra, el arriero al llevar su rebaño, el pájaro al anunciar la lluvia, la madre al acunar a su hijo.
También se canta cuando se quiere desnudar el alma, y como dice el Martín Fierro: "Si una pena extraordinaria como el ave solitaria con el cantar se consuela".
Facundo Guichón es desde muy niño el cantor de las pequeñas cosas y junto a su padre se está abriendo camino en la difícil senda del canto, pero ahora si, para dejar huellas en el alma de su pueblo, porque, según el imaginario popular el que canta al pueblo lo que el pueblo siente, sueña y espera es una forma sencilla de hacerlo feliz.
Nació el 19 de marzo de 1983 en la serrana ciudad de Villa Dolores. Posteriormente se radicó junto a su flia en el norte cordobés, precisamente en la cuna del poeta Leopoldo Lugones, la histórica Villa de María del Río Seco, Pcia. de Córdoba.
Desde hace unos años lo atrapó por las cosas del destino la ciudad de Córdoba, tal vez el encanto de su gente, de su música, las costumbres y su historia tan particular fueron potenciando en él, el cantor que sueña y que busca encontrar su propio yo. |